Como  grupo sabemos que este año se cumple el bicentenario de la muerte de nuestra querida autora Jane Austen. Por otro lado llegó el mes de abril, conocido por nosotras como el mes del libro y que mejor que rescatar a nuestra autora favorita y darla a conocer a la comunidad, con ello, descubrimos que se iba a realizar un conversatorio “Bicentenario de la muerte de Jane Austen y vigencia de su obra” el día martes 9 de mayo, siendo expositores el comunicador Alfredo Lewin y María Ignacia Durán docente de la “Universidad Chileno Británico de Cultura” en la Feria Chilena del libro ubicada en la calle Huérfanos. Este se difundió en el grupo de Facebook y varios corazones de nuestro querido grupo sintió la curiosidad y las ganas de ir, entre ellos me encontraba yo.

 

Este conversatorio giró en torno a la importancia de Jane Austen como figura femenina y su perspectiva de género, además de su relación con el cine (adaptaciones actuales) y su rol preponderante de la mujer en la época.

Ambos expositores se complementaron perfectamente en los distintos puntos que trataron. Como ejemplo de ello puedo decir que María Ignacia comenzó diciendo que Jane es un punto importante de citación en estudios de género como “feminista”, pero  remarcó que no lo era, argumentando que las feministas mencionan ser independientes y libres,  sin embargo Jane jamás salió de la casa de sus “padres”. A esta idea Alfredo complementó que la mujer en la época de Jane comenzaba a tener más moderación, explicando que se dejaba el papel de “mujer histérica”, término impulsado por las mismas mujeres de la época. Sin embargo, recalca que Jane Austen aun así representaba una femineidad distinta a la época.

Otro punto importante que comentó Alfredo y que como grupo “Jane Austen Chile” hemos comentado en juntas anteriores,  es que las historias de Jane son atemporal, ejemplificando su idea nombrando dos adaptaciones cinematográficas que realmente él no sabía que estaban inspirados en las historias de la autora que fueron “Clueless” ( Cinta estrenada el año 1995, protagonizada por Alicia Silverstone y Paul rudd, inspirada en el libro “Emma”) y “Bridget Jones” ( cintas protagonizadas por Renée Zellweger entre 2001 y 2016).

María Ignacia, agregando otra idea de cómo era Jane, comentó que sus historias no eran románticas (un romanticismo diferente a como se entiende en la actualidad), eran más bien realistas. Además a ella le costó entrar al mundo de los autores importantes reconocidos hasta la actualidad, ya que su fama, comenzó como tal en el siglo XIX, y previo a ello, los editores y críticos de la literatura eran hombres, por lo que les era difícil admitir a alguna mujer como autora.

Al hablar sobre estereotipos de escritura, María Ignacia criticó que ésta escritura al verse realizado por una mujer estuviera prejuiciada como “fácil y poco intelectual”, comentando como ejemplo nacional, a Gabriela Mistral que le pasó lo mismo en su época  y que el ser una mujer que no se casara era criticable según quien lo haga. Alfredo a esta idea complementó que para la familia de Jane Austen, la educación era un tema de mucha importancia, argumentando que fue el propio Padre de Jane, siendo clérico, quien los educó y que para la época era mal visto que una mujer se educara en otra cosa que no sea para el cuidado del hogar y los futuros hijos, dependiendo esta siempre de un hombre.

Al momento de hablar de los personajes de sus libros, María Ignacia dijo que a gusto personal, en su punto feminista, le encanta Elizabeth Bennet, ejemplificando que al momento de la segunda propuesta de matrimonio, al aceptar a Mr. Darcy fue porque sintió que realmente a Darcy le importaba lo que ella pensaba.

Como paradigmas María Ignacia agrega que Jane rompe con ellos, ya que comienza a creer y es posible tener una propia independencia  gracias a lo que escribe y no depender de nadie. Al día de hoy la mujer se sigue creyendo en el cuento de ser princesas, cuyo desenlace llega de forma abrupta en algunos casos al momento de la desilusión del primer amor, ya que se tiende hasta a idealizar esta etapa. Es necesario llegar a un equilibrio donde los extremos de estereotipar no llevan a nada bueno.   María Ignacia como ejemplo de equilibrio nombró a Darcy, quien es racional en casi toda la novela, pero se demuestra finalmente que tiene un lado sentimental.

Alfredo hace un pequeño cambio de tema y hace alusión a la película “Becoming Jane”, película “biográfica” que protagonizó Anne Hathaway el año 2007, enfatiza que esta interpretación NO era Jane Austen, como ejemplo de lo que dice, nos hizo recordar la escena en que Jane lee un pequeño escrito que hizo para su familia y amigos, donde en ese momento aparece en escena Tom Lefroy ( interpretado por James McAvoy) y con sus gestos y actitud le hace entender que no le agrada para nada lo que escribió, culminando en que Jane sube las escaleras y comienza a tirar al fuego material que escribió, y como bien sabemos, Jane jamás se hubiese pegado ese arrebato por esa causa.

Lewin hace el comentario de que varias “Austenitas” dicen que su obra maestra fue “Emma”, al mismo tiempo le pide a María Ignacia su opinión. Ella dice que no es fácil decir cuál es su mejor obra, ya que eso depende 100% del estado de animo de quien busque esa respuesta, concluyendo la idea con que como excelentísima escritora, siempre se descubre algo nuevo de sus obras, aunque se hubieran leído 3 o hasta 10 veces. A esta idea María Ignacia añadió que Orgullo y Prejuicio (Versión del 2005, protagonizada por Keira Knightley y Matthew Macfadyen) provocó en el público lo contrario que se hace siempre (a siempre me refiero a leer el libro, luego ver la adaptación) provocó que la gente fuera en busca de los libros de Jane y añadiera cada día más admiradores a su haber.

Como último comentario, María Ignacia menciona que hubiese sido interesante, sin pensar en la época, que el editor de Jane hubiese sido mujer, que puntos interesantes hubiese rescatado o anulado esa editora de nuestras obras favoritas. Y como final ambos, tanto Alfredo como María Ignacia comentaros que la escritura de Jane fue amable, ya que al momento de hacer traducciones de sus obras es accesible por cómo nombraron, su ingles “neutro”

Para cerrar estas palabras puedo añadir que nos encantó esta instancia, sabemos que pudo haberse extendido por varias horas este conversatorio, pero por tiempos solo se comentó temas puntuales y ambos fueron muy amables con todos quienes participamos de oyentes en este conversatorio. Esperamos que instancias como estas se repitan y puedan ser más difundidas entre quienes compartimos esta pasión por los libros de nuestra querida Jane Austen

Elizabeth Leyton Rivillo

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