Es muy probable que quienes admiramos a Jane Austen y nos deleitamos con la profundidad y trascendencia de sus novelas, compartamos el anhelo de deambular por parajes adornados por una neblina suave y un tenue sol de invierno. Es una ensoñación que quizás todos compartimos  sobre todo en Navidad, ansiando una celebración envuelta por la mística especial de los copos de nieve, la chimenea encendida congregando a la familia y un pino navideño que impregne el espacio con su aroma fresco y alegre.

En Chile, esta escena es ciertamente una ensoñación. El 03 de diciembre de 2017, los miembros de la Sociedad Jane Austen Chile nos reunimos para celebrar – como cada año – nuestra Navidad Jane Austen, y aunque no pudimos prender la chimenea ni disfrutar de la nieve, nuestro encuentro fue igualmente radiante y luminoso. Decidimos cambiar los paisajes de la campiña inglesa por la frescura del Parque Bicentenario. En lugar de pastry compartimos frutas veraniegas, galletas, queques, frutos secos y agua saborizada naturalmente con frutillas y limón. Nos sentamos sobre coloridos chales para picnic y analizamos la novela Mansfield Park, comentando y analizando en profundidad la actitud y la vida de Fanny, sus convicciones morales y cómo se mantiene fiel a sí misma y los valores que orientan sus acciones y decisiones. Interpretamos a varios de sus personajes según su discurso y su forma de actuar en la obra: la figura de Sir Thomas, la odiosa Sra. Norris, Edmund, Henry y Mary, Lady Bertram y sus dos hijas. Ahondamos en diferentes temáticas de la novela: la moralidad, el prejuicio, la arrogancia y superioridad social, y, por supuesto, la inquebrantable moral de Fanny y su rol y voz como mujer en este universo narrativo complejo.

Cada participante aportó diferentes niveles de análisis y las lecturas se fueron complementando para lograr una visión muy interesante sobre la moral en las tres capas de la sociedad presentes en el mundo narrativo de Mansfield Park: la aristocracia representada por la familia Bertram, los Crawford – citadinos y amantes del estilo de vida londinense – y la familia Price.

Finalizamos con el tradicional intercambio de regalos inspirados en Jane Austen y en todas esas ilusiones que nacen de nuestras lecturas o de la imaginería que envuelve su mundo. Los regalos fueron variados y muy bien recibidos, con abrazos agradecidos, palabras de cariño y esa complicidad maravillosa que compartimos cada vez que nos reunimos.

Además de una conversación nutritiva a partir del análisis de la obra, disfrutamos de conocer nuevas integrantes y acordamos nuestra próxima lectura: Emma.

Nuestra Navidad Jane Austen fue prodigiosa. Disfrutamos de la reflexión de una obra potente, nos deleitamos con la brisa primaveral y una comida fresca y deliciosa. Y por sobre todo, simplemente, nos alegramos de estar juntos una vez más – sin nieve y sin chimenea – pero compartiendo en lo cotidiano la maravilla de leer a Jane

Maggie Smith Ferrer