Cuando surgió la idea de escribir una reseña de un personaje, yo aún estaba bajo los efectos de la adrenalina eufórica que me produjo la conferencia de esa fría noche del 20 de junio dictada por Sandie Byrne “La vigencia de Jane Austen, maestra de la ironía” por ver tanta gente interesada, nosotras ahí atentamente escuchando y luego de eso las ideas para recordar sus 200 años de fallecimiento que han ido apareciendo. El contacto vía Twitter con gente extranjera para lograr que este 18 de julio “#janeausten200” sea tendencia mundial y por sobre todo la respuesta a una pregunta que escuché aquella tarde noche, ¿por qué leemos a Jane Austen? Esa pregunta me ha dado vueltas todo este tiempo, incluso antes de ese día.

Hasta ahora hemos tenido el privilegio de leer sobre las heroínas que Jane nos dejó, del Capitán Frederick Wentworth y de Mr Knightley, pero me he puesto como desafío escribir de un personaje secundario, me refiero a Charlotte Lucas, siento que le debo en lo personal un reconocimiento, ya que al conocerla por primera vez (dicen que la primera impresión siempre es la más importante) me pareció un personaje con muy poco valor para una obra como lo es Orgullo y Prejuicio.

Pero, ¿Quién es Charlotte Lucas? Es la hija mayor de Sir William Lucas quien a través de los negocios logró una regular fortuna, y con esto ser elevado a la categoría de caballero por petición al rey durante su alcaldía. Charlotte Lucas junto con su hermana María eran intimas amigas de las Señoritas Bennet, era habitual que después de un baile se juntaran para comentar lo sucedido. Esta cercanía entre Charlotte y Elizabeth la convirtió en su más cercana confidente, no al grado que tenía su hermana Jane, pero   siempre  presente e incluso preocupada de lo que sucedía con las Señoritas Bennet. Hasta aquí podríamos decir que es solo un personaje sin mayor relevancia, pero cuando repasamos Orgullo y Prejuicio descubrimos su inteligencia y viveza e incluso importancia, ella advierte el comentario del Señor Darcy sobre Elizabeth “Nada mal” y se compadece de nuestra Lizzy.

Luego la encontramos aconsejando a Elizabeth acerca de los modales que muestra Jane al Señor Bingley: “si una mujer disimula su afecto al objeto del mismo, puede perder la oportunidad de conquistarle”  y luego añade “A Bingley le gusta tu hermana, indudablemente pero si ella no le ayuda, la cosa no pasará de ahí.” Aquí entonces viene a mi mente la carta que el Señor Darcy le entrega a Elizabeth donde explica por qué separó a Jane de Bingley, el Señor Darcy no encontró verdadero entusiasmo en Jane y trato de proteger a su amigo.

Pero volvamos con Charlotte Lucas, siempre deseó lo mejor para las señoritas Bennet, pero para ella el matrimonio era  sólo cuestión de suerte, pensaba que si una pareja se conocía demasiado, podía ser peligroso, y reconoce que siempre es mejor saber lo menos posible de la persona con la que vas a compartir tu vida. Charlotte carecía de belleza reproche que siempre venía de parte de la Señora Bennet a sus espaldas obviamente, a sus veintisiete años aun no lograba casarse, algo que en esa época era muy mal visto. Ella sabiendo que Elizabeth rechaza a Collins prepara todo para quedarse con este Párroco sin mucha inteligencia y simpatía, es en este momento y en la confesión de que se casaría para asegurar su futuro sin importar el amor es que Elizabeth se lleva una gran decepción. Luego de casada siguieron en contacto por cartas, pero su amistad, su confianza no volvió a ser como antes. Charlotte Lucas se asegura con un matrimonio ventajoso para ella, se conformaba con un hogar confortable, y teniendo en cuenta la posición y las relaciones del Señor Collins estaba convencida de tener muchas posibilidades de ser feliz… es tal vez la objeción o el reproche que como lectora puedo hacer, junto con el dolor causado a su amiga Elizabeth por tal decisión. No dejemos fuera el sufrimiento de la Señora Bennet, quien al enterarse de tal noticia no tuvo consuelo al pensar que al momento de que el Señor Bennet  falleciera, seria Charlotte Lucas dueña de todas sus cosas por ser el Señor Collins su heredero directo.

Ya instalada en Hunsford, es visitada por sir William, su hermana y Elizabeth, esta última contempla que todo lo descrito en sus cartas era cierto, Hunsford y Rosings eran lugares realmente maravillosos. Elizabeth observa y destaca que Charlotte tiene su pequeña casa muy limpia y ordenada y que Charlotte sólo tenía palabras de alabanzas hacia su marido, ella misma lo animaba a realizar cosas en el jardín y otras labores. Nos encontramos en presencia de una mujer que está conforme de haber encontrado lo que necesitaba, estabilidad, una casa, un marido y no quedar solterona, no sé si feliz, tal vez si, resignada a lo que había optado y para nada arrepentida, le admiro su paciencia para soportar los comentarios de Lady Catherine que me hacen sentir casi como los de una suegra interrogando a su nuera, me llama la atención lo observadora y valiente al declararle a Elizabeth que Darcy está enamorado de ella. Quiero también hacer notar que pese a sentir que ella más que feliz está conforme de su situación, es más inteligente de lo que me pareció cuando la conocí, se transforma en una excelente dueña de casa, una gran administradora y eso también tiene un mérito que hasta hace muy poco no lo había considerado.

Me quedo con la sensación de este personaje creado por Jane a la edad de los veintiún años, como la forma de decir a los demás, “miren, esto es exactamente los que yo no quiero para mi vida” si acaso en alguna heroínas de Austen encontramos atributos de la autora, en Charlotte Lucas tenemos todo lo contrario, la critica que hace a la sociedad de la época se ve reflejada absolutamente con esta mujer, con este personaje que obra y logra asegurar su futuro. Ya he dejado de condenarla, como hice en un principio, tampoco la compadezco, porque pienso en cuantas decisiones  erradas y renuncias he hecho en mi vida que no he logrado corregir y que han dejado consecuencias no gratas, la próxima vez que enjuicie un personaje intentare buscar sus razones, sus emociones y sentimientos, quién soy yo para juzgar a Charlotte.

No quiere dejar pasar la oportunidad y vuelvo al punto de partida, por qué después de 200 años seguimos leyendo Jane Austen… no sé si tenga la respuesta exacta, tengo mi propia opinión: La seguimos leyendo, porque esa crítica social, que hace a través de sus personajes, la creación de una mujer como Charlotte Lucas con su actuar y con las decisiones que toma nos sigue cuestionando nuestras propias vidas, y me hacen sentir de cierta forma identificada, si tuviese que definir a Charlotte diría la palabra cobardía, optar por el camino más fácil, la comodidad. Aunque por otro lado reconozco en Charlotte muchas cualidades y virtudes, ella quiere siempre lo mejor para las Bennet, aconseja con preocupación y cariño, pero no es escuchada, cuantas veces he tenido Charlotte Lucas frente mío intentado apoyar, aconsejar y no lo he reconocido. Creo que después de 200 años, seguimos encontrando que aún nos falta mucho por descubrir de Jane Austen de todos y cada uno de los personajes que creo en su corta vida, cada uno tiene un valor que nos sorprende y nos lleva a pensar que hoy, después de tanto tiempo esos personajes siguen más vivos que nunca.

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