Anne Elliot, protagonista de “Persuasión”, es la heroína atípica de Jane Austen. La razón es que esta fue su última novela, escrita en 1816 cuando Jane ya tenía 40 años, a diferencia de sus heroínas más populares pertenecientes a novelas de su juventud.

En una carta que Jane Austen escribió a su sobrina Fanny Knight consideró que Anne Elliot era “casi demasiado buena para ella”,  probablemente porque no heredó la ironía de su creadora, sino que detenta una serie de virtudes morales y no las debilidades típicas de otras heroínas austenianas más tempranas como Emma, Marianne o Elizabeth.

Otra característica muy original de Anne es que no es joven ni guapa, sino que era una “solterona” de 27 años (según el concepto de la época) con escasas posibilidades de encontrar un marido.

Según la descripción que se hace de ella en la novela, sabemos que tiene un espíritu sensible y carácter dulce, que es una mujer silenciosa, reflexiva, sabia y astuta y con un gran sentido del deber, atributos que le permiten, por ejemplo, adoptar medidas eficientes en los gastos de su familia que se encontraba en apuros por el despilfarro de su vanidoso padre Sir Walter Elliot y también advertir el peligro de la cercanía de este con la viuda Clay, desconfiar de Mr. Elliot y no sorprenderse con el nuevo compromiso del Capitán Benwick. Sus notables virtudes incluso la hacen destinataria de peticiones de mano del Capitán Wentworth, de Charles Musgrove (que ante su rechazo se casó con su hipocondríaca hermana menor Mary) y de Mr. Elliot, un gran logro para una mujer en tiempos de la Regencia.

Sin embargo, su gran defecto es la inseguridad y la baja autoestima, la falta de confianza para expresar lo que siente y para tomar decisiones acorde a lo que le dicta su conciencia. Por ello “Persuasión” no trata los temas habituales de las obras de Jane Austen, sino que reflexiona sobre las malas decisiones y las segundas oportunidades. En efecto, a los 19 años Anne se había enamorado del Capitán Wenthworth, quien en ese entonces era un pobre marino de 23 años, pero rechazó su petición de mano porque le parecía insuficiente a su familia obsesionada con los títulos nobiliarios, y especialmente persuadida por Lady Russell a quien veía como una madre, ya que esta había fallecido.

A lo largo de la novela Anne evoluciona de ser una joven débil marginada y despreciada por su familia a una mujer fuerte que expresa sus opiniones con seguridad y convicción, con firmeza de carácter, porque se siente valorada y reconocida.

Al comienzo “Anne … no representaba nada para su padre ni para su hermana mayor; su consejo no pesaba, sus solicitudes siempre eran desatendidas. En una palabra, no era más que Anne”. El punto de quiebre se produce cuando luego de la caída de Louisa Musgrove en Lyme, el Capitán Wentworth reconoce que nadie será tan apropiado y  capaz como Anne para quedarse a enfrentar esta emergencia, ya que ante la crisis Anne comienza a dar instrucciones con autoridad y a infundir confianza en los que la rodean.

Anne crece en madurez, sabiduría y voluntad y esta evolución se refleja hasta en su apariencia, ya que al principio y luego de 8 años de soledad después de haber rechazado al Capitán Wentworth, se veía como una mujer acabada, sin la lozanía de la juventud ni con ganas de vivir, mientras que cuando llega a Bath, luego del accidente, “Anne había realmente mejorado de aspecto… dios le había dado una segunda primavera de juventud y belleza”, porque gracias a ese reconocimiento público de su capacidad y valía, ella recobra la esperanza de ser amada por el Capitán Wentworth, a quien había seguido amando incluso cuando la había perdido.

“El único privilegio que reclamo para mi sexo (no es demasiado envidiable, no se alarme) es que nuestro amor es más grande; cuando la existencia o la esperanza han desaparecido.”

Paula Diez, 3 de julio 2017