Para estos dos días, yo fui la voluntaria para escribir la pequeña reseña sobre un personaje de Jane Austen. Mi elección fue el Capitán Wentworth, distintas fueron las razones que me llevaron a elegirlo y ahora que estoy frente al computador pienso en qué me metí?

Por lo general  se sabe menos de los protagonistas masculinos en las novelas de Austen versus lo que sabemos de las protagonistas, y en general eso puede hacer que sea más difícil analizarlos. Ahora que analizo porque me gusta tanto Wentworth, inevitablemente me lleva a hacer una confesión, creo que es porque al final y a pesar de todo soy una romántica, y si acaso en alguna novela de Jane Austen existió algún personaje romántico para mí ese es Wentworth (y Brandón también).

Cuando pienso en la situación que vivó el Capitán Wentworth se despierta en mí admiración. Cuando las personas son consecuentes y constantes en sus sentimientos, sin caer en la falta de amor propio, tienen la mayor de mis admiraciones. Un hombre considerado buenmozo y atractivo en sus treinta y tantos, después de haber estado en alta mar durante tantos años, no pudo haber sido feo durante su juventud ni falto de pretendientes, “En aquel tiempo era un joven muy apuesto, de inteligencia destacada, ingeniosa y brillante.” Fue entonces en el año que luego de morir sus padres debió irse a vivir con su hermano el párroco que conoció a Anne Elliot, hija del dueño de Kellynch Hall Sir Walter Elliot. Rápidamente se enamoró de ella y no porque fuese hija de un poderoso terrateniente, ni por la importante dote que venía ligada a ella; sino porque encontró en ella su igual, una mujer capaz de equipararse con su ingeniosa y brillante inteligencia, pero además con una bondad y una sensatez que seguramente nunca conoció antes. Sin embargo, por muy enamorados que estuviesen ambos, eso no bastó; si bien la oposición del padre y de su querida amiga Lady Russell tuvo mucho que ver en el término de la relación, fue el convencimiento de Anne sobre que un compromiso a esas alturas no beneficiaría en nada sino más bien perjudicaría  la carrera de Wentworth, lo que la convenció definitivamente a poner término a aquella idílica relación, y para Wentworth eso tuvo que ser un golpe al que debió costarle años sobreponerse.

8 años después Wentworth vuelve a encontrarse con Anne, con una brillante carrera por delante y un futuro más que asegurado, este hombre vuelve a encontrarse con la mujer que lo rechazó y lo dejó con un corazón completamente roto. Anne ahora es 8 años más vieja, con todo lo que eso significa en contra, y Wentworth en cambio es 8 años más atractivo para cualquier mujer que quiera desposarlo. En un comienzo vemos a un Wentworth distante, orgulloso claramente herido por esta mujer, pero en el fondo de su corazón sabe que si en 8 años jamás encontró a alguien que lo hiciera sentir como Anne, difícilmente podría encontrarla.

Pero él comete errores, si los comete no es infalible, como decimos aquí en Chile, se mete en la pata de los caballos con Luisa Musgrove. Es tan evidente su coqueteo con ella, coqueteo que de seguro es debido a la presencia de Anne, que lo lleva a levantar especulaciones y crear expectativas de matrimonio a su alrededor, lo que para esa época, en cualquier hombre de honor es sinónimo de compromiso. A pesar de ser Luisa joven, bella y no falta de inteligencia, él sabe que no es nada al lado de Anne y a consecuencia de su orgullo, y cegarse frente al resentimiento se ve envuelto en un compromiso que no quiso ni quiere tener. La desesperación se apodera de él y por cosas de un imprevisto destino como ocurre en muchas novelas de Austen, éste mágicamente se ve liberado de su “compromiso” con Luisa. Aquí renace, aquí se da cuenta de lo que  perdió y estuvo a punto de volver a perder, es aquí donde vemos quién es realmente Wentworth, un hombre herido en su orgullo, pero uno que jamás dejó de amar a la mujer que conoció 8 años atrás, uno que a pesar de todo y de que ella (aunque sin la intención de hacerlo) pisoteó su corazón, siguió amando incondicionalmente. Yo me pregunto, a cuantos hombres así conocemos?

Wentworth vuelve y vuelve con toda la fuerza. Comprende y es capaz de ver lo que realmente sucedió, lo que motivó a Anne a dejarlo, que no fue la falta de amor, qué quizá fue demasiado amor por parte de ella. Deja  atrás su orgullo, deja atrás todo porque comprende que jamás será tan feliz en un matrimonio si no es con Anne y escribe lo que es para mí la mejor carta de amor escrita en el mundo que no puedo dejar de citar acá:

No puedo seguir escuchando en silencio. Debo hablarle con los medios que tengo a mi alcance. Lo que dice me traspasa el alma. Vivo mitad en la agonía, mitad en la esperanza. No me diga que llego demasiado tarde, que se han perdido esos preciosos sentimientos para siempre. Le ofrezco mi ser otra vez con el corazón más rendido que cuando casi lo destrozó hace ocho años y medio. No diga que el hombre olvida antes que la mujer, que su amor muere más pronto. Puedo haber sido injusto, he sido rencoroso y débil; pero jamás inconstante. Solo usted es el motivo de que yo haya venido a Bath. Solo por usted pienso y hago proyectos. ¿Acaso no lo ve? ¿No ha comprendido mis deseos? No habría esperado siquiera estos diez días, de haber sabido cuáles eran sus sentimientos, como creo que debe usted de haber adivinado los míos. Apenas puedo escribir; a cada instante oigo algo que me anonada. Noto que baja la voz, pero sé distinguir esos acentos que se perderían para otros. ¡Dulce y angelical criatura! Veo que nos hace justicia. Crea que existe la constancia y el amor verdadero entre los hombres. Crea que son muy fervientes, muy constantes en 

Frederick Wenworth

Debo irme sin conocer mi destino, pero volveré aquí, o acudiré a su velada, en cuanto me sea posible. Una palabra, una mirada serán suficientes para decidir si puedo entrar en casa de su padre esta noche, o nunca.

Sólo puedo decir que una persona y sobretodo un hombre capaz de sentir y describir sus sentimientos y traspasarlos de manera tan vivida al corazón del lector tiene y siempre tendrá la mayor de mis admiraciones y sólo me queda decir que el verdadero amor, el verdadero romanticismo no tiene que ver con flores, ni poemas, ni declaraciones de amor rimbombantes, el verdadero amor es aquel el que perdura en el tiempo a pesar de todo.

 

Cata

5 de julio de 2017

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