Segunda junta del II Ciclo. Conocimos dos nuevas integrantes a Paula y Pamela. Quisimos reunirnos en un lugar nuevo y fuimos al Wonderland Café en el barrio Lastarria, cuyo dueño es un auténtico British, por ende todo lo que había para comer era British. Nuestra impresiones al leer nuevamente S&S por segunda vez dentro del grupo (para muchos fue tercera, cuarta, quinta, etc) fueron variadas. Maggie hizo una analogía bastante interesante entre el clima y los estados de ánimo de Marianne, y yo por mi parte me conecté mucho más con Elinor en esta lectura. Ciertamente ambas son muy jovenes y la autora misma es muy joven al escribir esta novela (19 años), pero la complejidad de las emociones y el contraste entre ambas es algo que aún no entiendo como fue capaz de plasmarlo. Elinor tiene la sensatez de una mujer madura, una sensatez que excede la de la mayoría de los personajes femeninos de la novela incluso las que le doblan la edad, y podría decir que incluso llega a ser poco creíble para alguien tan joven, sin embargo la autora tiene su misma edad al crearla lo que definitivamente lo hace real. Marianne encarna de una manera tan intensa el sentimiento, el idealismo romántico (aunque no ese tan vulgar que era común en la época), cómo alimenta sus sufrimientos y como vive la vida tan de acuerdo a lo que su inexperimentada mente conoce es notable y llega incluso a resonar con recuerdos de una misma en su juventud. Una vez más vemos una evolución en los personajes aunque es la de Marianne la que sobresale entre todas,  la forma en que va adquieriendo una mayor madurez es algo tan natural, algo que va tan en concordancia con lo que va ocurriendo en la historia que también hace a su autora merecedora de la mayor admiración. Una vez más vemos como el verdadero amor es el resultado de algo más racional, de conocer a la otra persona y no de los idilios y las fantasías, siendo Marianne la viva prueba de esto.

Nuestra próxima junta será para discutir Orgullo y Prejuicio.

1 Comentario

  1. María-Dolores Silva Rodríguez

    Aceetada comparación entre los sentimientos de Marianne, su amor apasionado y tormentoso por Willoughby y el clima de la región, con esas lluvias impredescibles que arrasaban en Barton. Gracias por el aporte.

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